Traducción

lunes, 30 de octubre de 2017

AJUGA PYRAMIDALIS

Pirámides de flores que brotan en los sonoros senderos del Parque Ametzagaina
   
Ajuga pyramidalis
Parque Ametzagaina





Esta tarde clara de octubre es un buen momento para disfrutar de la tranquilidad del Parque Ametzagaina. Este parque, además de caminos asfaltados, cuenta con multitud de senderos entre vegetación boscosa que invitan a detenerse para apreciar variadas plantas aún en flor, como estas ajugas.



Ajuga pyramidalis














La vista es agradable, pero el oído está molesto. Parecería que a este paraje boscoso le correspondería una tranquilidad silenciosa, solo animada por trinos de cardelinas y verderones. Pero no; este espacio elevado recoge los sonidos de las motorizadas parte bajas y los amplía, sin que la vegetación los atenúe.






Ajuga pyramidalis













Cra-cra-cra-cra, cra-cra-cra-cra. 
El puntero de un martillo percutor de las construcciones de Martutene repite un monótono tableteo que perfora tímpanos, distancias y serenidad. Se asemeja a una ametralladora que liquidara la tranquilidad de la zona sur del parque.






Ajuga pyramidalis











Buuuuuuum, buuuuuuum, buuuuuuum. 
Es el sonido de fondo que produce el continuo tráfico de la carretera a Astigarraga y el más intenso ahora de la autovía del Urumea. Parece un fabordón de camiones, motos y coches que viene a enredarse en las ramas de robles, alisos o castaños.




Ajuga pyramidalis















Tratra-tra, tratra-tra, tratra-tra, repiten los empalmes de la vía del ferrocarril del norte. 
Pasan los ocho ejes del cercanías y concluye la copla de momento. 
Ahora, sin embargo, la repetición no parece acabar; debe de ser un mercancías con coches para el puerto de Pasajes.










Es la sonora sinfonía de un tranquilo parque donostiarra donde crecen las ajugas    

Ajuga pyramidalis

viernes, 6 de octubre de 2017

ALLIUM ERICETORUM

Mirando al mar, desde las laderas del Urgull
   
Allium ericetorum 
Allium ericetorum 





En esta tarde nublada de otoño, el Paseo Nuevo está tan transitado como de costumbre. Algunos paseantes se paran a observar los botes que en un mar rizado andan al chipirón; pocos miran hacia Urgull: está muy visto.


Allium ericetorum 











Sobre el muro que defiende el paseo, me fijo en que hay un largo plantel de borlas blancas que forman las flores de los ajos de otoño. Parecen asomarse a contemplar también los bateles bamboleantes.


Allium ericetorum 













Desde Puntas, paso por la puerta del Castillo de la Mota para subir hacia la Batería de Santa Clara. En esta ladera herbosa, entre pinos, abundan matas de brezos (ericetorum) que acompañan a estos pompones de ajos floridos.



Allium ericetorum 








Por unas rocas escalonadas, me acerco con tiento a uno de los grupos de flores. 
Veo que baja saltando las escaleras un chico, que no está para detenerse ante estas delicadezas vegetales.
¡Se va a romper la crisma por esos peldaños húmedos e irregulares! -me digo.






Allium ericetorum 






Más tarde, una pareja pasa por el camino asfaltado y se fijan en que este señor mayor anda por esas pendientes.
- ¿No tendrá un sitio más apropósito para pasear? ¿Qué andará buscando con una cámara en la mano? -deben de pensar. 







Una espléndida tarde nublada entre ajos, brezos, pinos y paseantes distraídos
    
Allium ericetorum 

sábado, 30 de septiembre de 2017

CENTAUREA DEBEAUXII

Entre mitos, recuerdos y pasos por Ulia
  
Centaurea debeauxii 
  
Centaurea debeauxii 



Mirando al mar, florecen en el Ulia estas centáureas con nombre de la mitología griega: los centauros y las centáurides, caballos y yeguas medio humanos. 
La tarde está soleada; pasan los caminantes y las olas ponen la música de fondo a las ruidosas gaviotas.

Centaurea debeauxii 













Los centauros, con sus míticas batallas perdidas, son el recuerdo de tardes de verano, jugando por esas laderas al juego de la vida con un helecho en la espalda. Está visto que no acabamos con ellas arrastrándonos para sorprender a otros niños y arrebatarles el helecho para hacerlos prisioneros. Éramos los niños de la catequesis de Villa Cris.






Centaurea debeauxii 










Las caminantes, que pasan a mi vera mientras tomo estas fotos, no se imaginan lo entretenidos que fueron esos veranos, cuando los hermanos Vivó, capellanes de Las Cristetas, nos traían por esta zona. 
Los de Ategorrieta sólo llegábamos hasta el tiro al plato, en la cima, para coleccionar los platos que se quedaban enteros. 





Centaurea debeauxii 









Me malicio que, por muy francesas que sean, no habrán oído hablar del farmacéutico y botánico Jean Odon Debeaux, que da nombre a esta especie de centáureas. 
Y es que los botánicos son muy suyos y se lo tienen muy callado. 







Centaurea debeauxii 











Parecido me ocurrió cerca del Mendaur cuando a unos bayonenses de mi edad les pregunté  por  su  valerosa  vecina Marga D´Andurain, la intrépida que, a principios del S.XX, puso de moda visitar la mítica Palmira de Siria, donde había establecido un hotel para turistas elegantes. No les sonaba de nada ese nombre de mujer.








Los años pasan y los recuerdos permanecen unos y se esfuman otros

Centaurea debeauxii 

martes, 5 de septiembre de 2017

GALINSOGA CILIATA

Descuidadas al pie de las catalpas
    
Galinsoga ciliata  alrededor de una catalpa
      
Galinsoga ciliata 






En la parada del hospital, montamos en el autobús 17 para bajarnos ante el número 30 de la Avenida de Navarra. 
Al acercarnos, pulso el luminoso y le hago seña al chófer cuando mira por el retrovisor interior. Nos saca la rampa, para que podamos bajar con la silla de ruedas, que justamente salva el alcorque que rodea el tronco rugoso de una catalpa.


Galinsoga ciliata 










Desciendo despacito del autobús, cuidando de no irme hacia el árbol. Saludo con un gesto al chofer y al mirar al suelo es cuando veo que ha brotado y florecido, en ese reducido espacio de tierra del que se eleva la catalpa, una pequeña planta verde, una galinsoga










Galinsoga ciliata





Las galinsogas migraron como otras, 
y hoy día otros, desde más allá del Atlántico. 
No quitan terreno, no, a las autóctonas, no invaden sus espacios. Se limitan a grietas y sitios yermos donde nadie quisiera estar, como son los alcorques de la Avenida de Navarra o de la calle Miracruz.
Galinsoga ciliata





Muchos de estos alcorques no son sino unos palmos de tierra apelmazados al borde de las aceras y adornados con desechos desagradables. 
¿Quién quisiera sobrevivir entre cáscaras, colillas, chicles o excrementos y orines perrunos?
Galinsoga ciliata












Pues ahí tenemos a las galinsogas, escardadas de los jardines elegantes, 
pero haciendo el trabajo sucio de ocultarnos nuestras excrescencias y poniendo puntos de color al pie de una parada de autobús sin que haya quien se detenga a contemplarlas.








     
De tan lejos y… tan cerca; sin apenas reparar en ellas.
    
Galinsoga ciliata

jueves, 17 de agosto de 2017

CLAVELLINAS (Dianthus hyssopifolius)

En un ramal del Camino
       
Dianthus hyssopifolius (Clavellina)
Dianthus hyssopifolius (Clavellina)






Desde el acantilado de Pikoaga veo el ancho Cantábrico y velas blancas sobre leves olas . 
A uno y otro lado del sendero, y bajando por el cortado, hay grupos de clavellinas de hojas de hisopo. 
Pasa un grupito de senderistas.
- Bonjour. 
- Bonjour.


Dianthus hyssopifolius (Clavellina)











El sendero es arenoso, lo habitual en Ulia; la hierba, algo húmeda. 
Pasa una pareja y dos niños. Me enderezo. Calzan botas en esta tarde de agosto. 
Los niños no parecen divertidos; los mayores me miran y se fijan en la cámara.
- Bonjour.
- Bonjour.


Dianthus hyssopifolius (Clavellina)











Se oye el graznido de las gaviotas y las veo planear sobre los roquedos de Txoritxuloeta. 
Pasan tres muchachas con unas abultadas mochilas, creo que con más peso del recomendado. 
El Camino es largo
- Hello.
- Hello.



Dianthus hyssopifolius (Clavellina)










Enfoco hacia la punta Mompás. Bajo su costado plano, se ve la línea blanca de la ola al rozarlo. 
Con camiseta amarilla y pantalón corto negro, pasa corriendo un chico sudoroso. 
No le da tiempo de percibir la fragancia de las clavellinas.
- Aupa. 
- Aupa.

Dianthus hyssopifolius (Clavellina)













He puesto con cuidado un pie hacia el cortado. Entre helechos y zarzas se esconde un buen grupo de clavellinas. 
Se acercan dos señoras con aspecto de senderistas por sus bastones. 
Me aseguro en un lado del sendero y cierro la cámara.
- Bonjour. 
- Bonjour.








Dianthus hyssopifolius (Clavellina)